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El tratado de Hotteterre

Jacques Hotteterre  publicó este tratado en Paris en 1707, justo un año antes de su "Premier Livre de Pièces". Primer "manual" de la historia de la flauta, este pequeño y manejable librito de menos de cincuenta páginas tuvo un enorme éxito dentro y fuera de Francia, tanto que se reeditó muchas veces hasta bien pasada la mitad del siglo. Dirigido especialmente a los principiantes, contiene importantes informaciones sobre la articulación y la ornamentación.
He aquí la traducción de los dos primeros capítulos: ¿nos animamos con los otros?


Título completo

Principios de la flauta travesera o flauta de Alemania, de la flauta de pico o flauta dulce y del oboe,
divididos en tratados, por el señor Hotteterre-le Romain, ordinario de la Música del Rey

Prefacio

Siendo la Flauta Travesera un instrumento de los más agradables y de los más de moda, he creído tener que acometer esta pequeña obra, para segundar la inclinación de los que aspiran a tocarla. Tengo el atrevimiento de satisfacerme de que mi trabajo no será del todo indigno de la curiosidad de los que gustan de este Instrumento, ya que mi objetivo principal es de allanar sus primeras dificultades, que son las que más padecimientos cuestan. Es posible pues instruirse a si mismo sobre los Principios de la Flauta Travesera con la ayuda de este Tratado. En el doy unas explicaciones de cómo hacer todos los sonidos naturales, Sostenidos y Bemoles; con otra explicación de cómo hay que afinarlos. Enseño también cómo se tienen que hacer todos los Trinos sobre estos mismo Sonidos, y por fin cuáles son los ornamentos necesarios para tocar con propiedad y con gusto. Estas Reglas y explicaciones podrían también suplir a la falta de Maestros, sea para las personas que tienen una natural disposición a tocar con este Instrumento que para quienes no necesitan conocer más que sus Principios. Se encontrarán también: un Tratado para la Flauta de Pico o Flauta Dulce y una comparación de la Flauta Travesera y del Oboe, que podrá servir de Método para aprender a tocar este último Instrumento. Por el resto, no hablo aquí del valor de las Notas, ni del Compás, que son cosas que pertenecen más bien a un Tratado de Música que de Flauta.


Tratado de la Flauta Travesera
Capítulo Primero
De la colocación del Cuerpo, y de la posición de las Manos

Esta es la figura a la que hace referencia Hotteterre y que se encuentra al principio del tratado. Se ha especulado que sea el mismo flautista: es cierto que se parece al flautista sentado a la derecha en el cuadro atribuido a Robert Tournières "Michel de la Barre y otros músicos" en la National Gallery de Londres.  

Ya que, para alcanzar la perfección de los oficios en los que se quiere tener éxito, es necesario unir en la medida de lo posible la buena apariencia con la habilidad, empezaré este Tratado con una explicación de la postura para tocar la Flauta Travesera.

Tanto de pié como sentado, hay que tener el cuerpo recto, la Cabeza más alta que baja, un poco girada hacia el Hombro izquierdo, las Manos altas sin levantar los Codos ni los Hombros, la Muñeca izquierda doblada hacia fuera, y el Brazo izquierdo cerca del Cuerpo.

Si se está de pié, hay que estar bien plantado sobre las piernas, el Pié izquierdo adelantado, el Cuerpo posado sobre la Cadera derecha, el todo sin ninguna tensión. Se debe sobre todo cuidar de no hacer ningún movimiento con el Cuerpo ni con la Cabeza, como muchos hacen para marcar el compás. Esta postura, una vez bien cogida, es muy agraciada y no aparta menos el ojo de cómo el sonido del Instrumento halaga agradablemente el oído.

En lo que concierne la posición de las Manos, se puede ver aquí una Imagen que será más instructiva de todo los que podría escribir sobre este argumento. Se aprenderá por esta Figura que hay que situar la Mano izquierda A en alto; tener la Flauta entre el Pulgar y el primer Dedo B, plegar la muñeca debajo, ajustar los dedos de forma que el primero y el segundo estén un poco redondeados y el tercero más estirado.

Para la mano Derecha C, hay que tener los Dedos casi derechos, la Muñeca un poco doblada hacia dentro, el Pulgar en frente del Dedo del cuarto agujero o un poco más abajo, el Meñique posado en la Flauta, entre el sexto agujero y la moldura de la pata (se ve todo esto en la Figura). Hay que tener la Flauta casi derecha, bajándola un poco hacia la pata D.


Capítulo II
De la Embocadura

A pesar que casi todos están convencidos que la Embocadura no se puede enseñar con reglas, sin embargo hay algunas de ellas que facilitan extremadamente su búsqueda. Los consejos de un buen Maestro, junto con su demostración, pueden ahorrar mucha molestia y dificultad a los que buscan esta Embocadura.

Haré aquí pues ambas cosas, dentro de lo que cabe en un papel. Para la demostración, esta se puede ver en la Figura que está al comienzo de este Libro.

En cuanto a los consejos, no me será más difícil escribirlos que darlos de viva voz, cosa que intentaré de la forma más inteligible que me sea posible.

A través de esta explicación se aprenderá la manera de disponer los Labios. Tienen que estar juntos el uno contra el otro, exceptuado en el medio, donde hay que formar una pequeña abertura par el paso del aire. No se les adelantará, al revés, habrá que estirarlos desde las esquinas de la Boca, para que estén unidos y aplanados. Hay que colocar la embocadura en frente de esta pequeña abertura, soplar moderadamente, apoyar la Flauta contra los Labios y girarla sin parar hacia dentro y hacia fuera hasta que se haya encontrado el punto verdadero.

Para observar todas estas Reglas, será bueno colocarse delante de una Espejo (precaución que será de gran ayuda). Al principio no habrá que intentar colocar ningún Dedo, sino solamente soplar en la Embocadura e intentar sacar algún sonido. Después se colocarán los Dedos de la Mano de arriba, uno tras otro, y se mantendrá cada sonido, se repetirá la respiración varias veces a fin de asegurarla bien, y después se colocarán los Dedos de la Mano de abajo en el mismo orden que los de la otra de arriba. Los Principiantes no insistirán demasiado en hacer el primer sonido, que se obtiene sólo tapando bien todos los agujeros, algo más difícil de lo que puede parecer, a menos que no se tenga un poco de práctica.

Una vez que se haya conseguido una buena embocadura con la Flauta, se podrá empezar a buscar el conocimiento de los Sonidos, para lo cual se consultará la Tabla I de los Tonos y Semitonos, y se leerá el Capítulo siguiente.

FQueda por precisar que las reglas que he prescrito tanto para la Embocadura como para la posición de las Manos, hay que observarlas con exactitud siempre que no sean contrarias a alguna disposición particular. Por ejemplo, si alguien tiene los Labios dispuestos de una forma tal que le resulte más difícil la embocadura con los labios unidos y aplanados que adelantando el de arriba, entonces tendrá que servirse de mis Reglas sólo hasta que no vayan en contra de su disposición, y deberá seguir siempre lo que parezca más natural. Lo mismo pasa con las Manos, ya que  hay personas que ponen la de arriba de una forma diferente de la explicada, es decir con la Muñeca haciendo un arco hacia fuera y la Flauta apoyada en la punta del pulgar. Esta postura no impide que se pueda tocar bien, pero no es tan natural ni tan agraciada, además de que así la Flauta no está tan bien apoyada. Hay otros que, quizá por no haber recibido unos principios, ponen la mano izquierda abajo, la derecha en alto y tienen la Flauta a la izquierda. Yo no condenaré en absoluto esta postura, ya que se puede tocar igual de bien de una forma como de la otra y costaría mucho aprender otra diferente. Pero los que todavía no han contraído estas malas costumbres deben guardarse de caer en ellas.

Traducción de Agostino Cirillo


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